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| Gacela en el mercado matutino |
Por el arco de Elvira
quiero verte pasar,
para saber tu nombre
y ponerme a llorar
¿Qué luna gris de las nueve
te desangró la mejilla?
¿Quién recoje tu semilla
de llamarada en la nieve?
¿Qué alfiler de cactus breve
asesina tu cristal?
Por el arco de Elvira
voy a verte pasar,
para beber tus ojos
y ponerme a llorar.
¡Qué voz para mi castigo
levantas por el mercado!
¡Qué clavel enajenado
en los montones de trigo!
¡Qué lejos estoy contigo
Qué cerca cuanto te vas!
Por la puerta de Elvira
voy a verte pasar
para sentir tus muslos
y ponerme a llorar.
García Lorca
Soy, he sido y parece que aún seguiré
siendo la dura y atemperada sustancia.
Aún no he percibido atisbo de calidez,
siquiera la proximidad de una caricia.
Tampoco del carmín de una boca degusté
Sin oportunidad del rumor de su aliento.
Soy, he sido y parece que aún seguiré
siendo un material teóricamente muerto.
Jamás de la belleza de una mujer he gozado.
Lejos de la suavidad y ternura de su dermis.
Parece que fui, aún seguiré y habré sido
el adoquín tosco, inerte y de tono gris.
Pero cierto es que no todos lograrán amar
cómo lo hago yo desde mi quietud en sombras.
Debido a esto, debo conservar esperanzas
de a su hermoso cuello algún día poder besar.
Nicolás Garat
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| PIEDRA |
siendo la dura y atemperada sustancia.
Aún no he percibido atisbo de calidez,
siquiera la proximidad de una caricia.
Tampoco del carmín de una boca degusté
Sin oportunidad del rumor de su aliento.
Soy, he sido y parece que aún seguiré
siendo un material teóricamente muerto.
Jamás de la belleza de una mujer he gozado.
Lejos de la suavidad y ternura de su dermis.
Parece que fui, aún seguiré y habré sido
el adoquín tosco, inerte y de tono gris.
Pero cierto es que no todos lograrán amar
cómo lo hago yo desde mi quietud en sombras.
Debido a esto, debo conservar esperanzas
de a su hermoso cuello algún día poder besar.
Nicolás Garat
La tarde se fue alejando
y quedó con tu partida,
con los ojos empapados
de llorar tu despedida.
de llorar tu despedida.
Cuando se quiebran los sueños
como un cristal en las manos,
son profundas las heridas,
que de amor, me van matando.
Anoche no dormí,
cuando apagué las luces,
ví tu ojos y fue cuando sentí,
toda la luz del sol dentro de mi.
Anoche no dormí,
tus besos me estuvieron desvelando.
Anoche fui feliz,
con solo los recuerdos de este amor.
En vano quise olvidarte,
si quedé con tu mirada.
En vano quise que muera
ilusiones y esperanzas.
Los días enteros paso,
recordando nuestra historia.
Las noches enteras ando,
con tu amor en mi memoria.
Los Tucu Tucu
Huye del amor,
tirano traidor;
mas no, que si huyes,
mueres de dolor.
El amor es fuego,
que abrasa y halaga;
es mar sin sosiego,
que las almas traga.
Pierde el sueño luego
quien de amor se paga.
Amarga los días,
mas luz y alegrías
difunde en las noches
benéfico amor.
La Niña hechicera
mi alma ha robado.
¡Cuanta pena fiera
su amor me ha costado!
No quiera quien quiera
vivir sin cuidado;
pues si te engolfares
de amor por las mares,
podrás, naufragando,
morir de dolor.
Hubiera creído que bastaría el amor,
mas ahora estoy dudando de su suficiencia.
Noto hay tantas aristas como en alguna ciencia.
Incluso, ante la incertidumbre del querer, fluyen;
suponiendo despertar lo que no surgirá.
Así, cuando comprendan, pues tarde lo será.
Allí reaccionarán, y podrán mirar a aquél
que siempre esperó de quien nunca correspondió.
Aunque talvez, con tiempo halló a quien si respondió.
Nicolás Garat
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| ¡ADIÓS! |
Esperaba poder vivir en tus ojos por siempre,
tú, que llevas un chal verde, ¡un vestido rosa!
Pero de tus ojos semejantes a la noche,
salí un día afligido y con lágrimas.
Esperaba poder vivir en tus mejillas eternamente,
creí que era mi destino estar en tus rosadas mejillas.
Pero el viento me secó y siguió su vuelo.
No fui un obstáculo para la inocencia que se llevó…
Esperaba tus labios, el último recuerdo más hermoso,
creí que nada te podía arrebatar de mí.
Pero la primavera llegó y en flor se abrieron tus labios,
entonces olvidaste mi nombre para volver a empezar.
Ak Welsapar
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| LIBERTAD |
Pregunté una vez a un sabio
Qué significa la libertad
Su respuesta fue cierta para los clásicos
Y creí que era la libertad entera
Un día al atardecer
Sobre la pradera de Nalati
Vi un caballo
Caminar sin rumbo y confiado
Caminar sin rumbo y confiado
Y un ebrio jinete de Kazajstán
Profundamente dormido
Sobre su lomo
Sí, el hombre sabio me dio una definición de libertad
Sin embargo, quién puede decirme, en la pradera de Nalati
Quién era más libre
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| Paradoja |
Aunque yo no creo ya
en nada más que en el amor,
pero si hubiera un paraíso
debe ser aquella misma mañana tuya sin tristeza
El sentido del infierno también
quizás sea mi hoy, carente de sonrisa
A pesar de todo
Parece que
no existe mucho contraste entre estos dos estados
porque:
En cuanto tomas mis manos entre las tuyas
En cuanto tomas mis manos entre las tuyas
siento que mi infierno no está tan lejos
de tu paraíso
Mohammadi Niku
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| Si amar duele |
En muchos casos...
Si amar duele, duele porque no queremos que suponga renuncia.
Si supone renuncia, parte entonces del egoísmo.
Si parte del egoísmo, entonces existe un desequilibrio.
Hay desequilibrio cuando hay falta.
Hay falta cuando hay exceso.
Hay exceso cuando el miedo toma una parte mayor de la que le corresponde.
Por eso,
amar con miedo no es sano.
Detectarlo es avanzar.
Avanzar es evolucionar.
Evolucionar es amar desde la entrega y desprendimiento.
Y esto es lo que nos hace libres.
Beatriz García Quesada.
El amor es hasta los confines,
aunque se imponga límites,
no a su existencia natural,
sino a su expresividad.
No es un vano sentimiento,
es motor de lo más loable.
No pretende su propio favor.
Nunca se detiene en su labor.
Fronteras no debería hallar,
pero hay muros que franquear.
En ocasiones encontrará vías,
en otras, se deberá conformar.
¿Qué, aparte de él, buscar?
Si es lo máximo a consagrar.
Si es lo máximo a albergar.
¿Qué mejor conseguimos dar?
Nicolás Garat
Cuando escuches el trueno me recordarás
Y tal vez pienses que amaba la tormenta...
El rayado del cielo se verá fuertemente carmesí
Y el corazón, como entonces, estará en el fuego.
Esto sucederá un día en Moscú
Cuando abandone la ciudad para siempre
Y me precipite hacia el puerto deseado
Dejando entre ustedes apenas mi sombra.
Anna Ajmátova
Al perderte yo a ti,
tú y yo hemos perdido:
yo, porque tú eras
lo que yo más amaba,
y tú, porque yo era
el que te amaba más.
Pero de nosotros dos,
tú pierdes más que yo:
porque yo podré
amar a otras
como te amaba a ti,
pero a ti nadie te amará
como te amaba yo.
Muchachas que algún día
Muchachas que algún día
leaís emocionadas estos versos
Y soñéis con un poeta
Sabed que yo los hice
para una como vosotras
y que fue en vano.
Ernesto Cardenal
TUAREG
Desde oraníes confines,
al sur del Sahel,
galopa altanero,
el nómada tuareg.
Hombre de azul,
el tamazight conservando,
vestigio de una estirpe,
que se ha ido mezclando.
Espíritu desértico,
de comerciante duro,
lo mismo dan esclavos,
sal o especias que oro puro.
Jinete camellero,
meditabundo y errante,
clánica ligazón,
fuerte semblante.
Impronta inconfundible,
del continente africano,
"abandonados por Alá",
por los árabes llamados.
Hijo de la soledad y la turbulencia,
remoto origen bereber,
es la experiencia y la ruta,
es el tuareg.
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| CONTEMPLANDO LA LUNA Y ANHELANDO UN AMOR LEJANO |
Sobre el mar asciende la luna;
tras el horizonte arde el firmamento entero.
Se lamentan los que se aman: ¡es infinita la noche!
Su añoranza llega hasta el amanecer.
Apago el candil
para disfrutar del resplandor de la bóveda celeste
y me deslizo en mis ropas
porque empiezo a sentir el peso del rocío.
Desde que no puedo coger un puñado de polvo de luna
para regalártelo a ti,
me duermo
con la ilusión de encontrarte en mis sueños.
Chang Chiu-Ling (673-740)
temiendo que me castiguen,
aguardando mi sentencia.
De mis faltas el cúmulo
con tu mirada penetras;
por Ti me angustia el temor
y la esperanza me alienta,
¿pues de quién, sino de Ti,
el alma teme o espera?
Es inevitable el fallo
de tu justicia tremenda,
cuando a abrir llegues el libro
donde escribiste mis deudas,
la suma de mis maldades
temo escuchar con vergüenza;
ilumíname y consuélame,
del sepulcro en las tinieblas,
donde yaceré olvidado
de mis más queridas prendas,
y que el perdón de mis culpas
tu gran bondad me conceda,
pues tendré sin tu perdón
una eternidad de penas
Ibn Al Faradi
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| Noche de amor |
Tan quebradizo y frágil es su talle
como opulenta y pingüe su cadera.
Corta es la noche y vuela, si ella viene,
no de otras alas que el placer llevada.
No hay delicia mayor que su visita.
Una aurora me abraza hasta la aurora,
tahalíes* sus brazos en mi cuello,
los míos ceñidor de su cintura.
Ibn Az Zaqqaq
* tiras de cueros que se utilizaban atadas, desde el hombro derecho a la cintura izquierda, para sotener la espada.
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